Nuestra primera parada en Bulgaria fue a su capital, Sofia, la cual nos sirvió de puerta de acceso al país. Aunque la razón por la que decidimos llegar hasta esta nación del este de Europa fue principalmente por el Monasterio de Rila.
Este edificio religioso se sitúa en una zona entre montañas y bosques frondosos a unos 120 kilómetros al sur de Sofia, en plenos Balcanes. Un paraje natural que hace del monasterio un lugar de retiro espiritual. Algo tan sumamente bello que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.